Cinco fases, de seis a doce meses, un único interlocutor. Cada fase existe para llegar a la siguiente en la mejor posición posible.
Analizamos la empresa como la miraría un comprador: cifras, cliente, equipo, dependencia del fundador. De ahí salen una valoración orientativa, el encaje mutuo y un diagnóstico de momento — el tuyo, el del sector, el del mercado.
Unas horas de conversación y las cuentas de los últimos tres ejercicios. Nada más, todavía.
Una valoración orientativa y una respuesta honesta. A veces es «todavía no» — decirlo también es el oficio.
Normalizamos las cifras, construimos el cuaderno de venta y los argumentos de valor, y trazamos el mapa de compradores: quién debería mirar tu empresa y por qué ahora.
Documentación e interlocución puntual. Tu día a día no se toca; nadie de tu equipo tiene por qué saberlo.
Un relato y unas cifras que resisten la mirada de un comprador profesional.
Aproximación confidencial y selectiva a los compradores elegidos. Un teaser anónimo abre la conversación; el nombre de tu empresa solo se conoce después de firmar un NDA.
Decidir con nosotros a quién nos acercamos — y a quién no.
Interés real y comparable, sin que tu entorno se entere antes de tiempo.
Ofertas, cartas de intenciones, exclusividad y una due diligence coordinada para que el proceso no se coma la empresa — ni a ti.
Pocas decisiones, importantes. Llegamos a cada una con el trabajo hecho.
Una oferta que se sostiene: en precio, en estructura y en letra pequeña.
Contrato de compraventa, ajustes finales y el diseño de la transición: qué pasa contigo, con tu equipo y con tu nombre después de la firma.
Estar. Las últimas semanas se deciden en persona, con calma y con criterio.
La operación cerrada y una transición ordenada para los que se quedan.
Los plazos son orientativos. Lo que no varía es el orden — y que cada fase se hace para la siguiente.
Tu operación la lleva un socio, no un equipo rotatorio. En todo momento sabes quién responde.
Teaser anónimo, NDA antes del nombre. Tu equipo, tus clientes y tu competencia no se enteran hasta que deben.
Solo firmamos mandatos que podemos defender delante de un comprador. Si no es tu momento, te lo diremos.
La fase uno empieza con una conversación confidencial.